Una de las grandes lacras de los juegos online son los tramposos. Usuarios que consiguen
modificar el juego para tener ventajas respecto a los demás con la intención de
facilitarse la victoria o, simplemente, molestar. Este tipo de incidentes se acabaron con
Cheating-Death.
Aunque hoy en día muchos juegos incluyen su propio
gestor “anti-cheats” aún quedan servidores públicos a los que no se permite acceder si no se tiene
Cheating-Death ejecutado, esto es una forma de
asegurar que no se están haciendo trampas o utilizando cheats.
No han sido pocos los juegos que han tenido problemas con los tramposos:
Counter-Strike, Day of Defeat, Cross Fire o Combat Arms se han tenido que enfrentar a oleadas de usuarios que ejecutando un programa en segundo plano o una versión modificada del juego conseguían
apuntar siempre a la cabeza, saltar más alto o
correr más rápido.
Gracias a este software, cualquier programa que modifique el comportamiento normal del juego será
automáticamente cazado y reportado al servidor por lo que nos aseguraremos de
no jugar con tramposos.